Un monje llegó a una aldea empobrecida tras una mala cosecha.
Nadie tenía suficiente para compartir.
El monje puso una gran olla en el centro de la plaza, la llenó de agua y colocó tres piedras en ella.
Y dijo a quienes estaban por allí:
— Estoy preparando deliciosa sopa de piedras.
La gente estaba muy extrañada.
¿Una sopa de piedras?
Luego dijo:
— Pero creo que quedaría mejor con algunas zanahorias.
Un hombre curioso trajo algunas zanahorias.
Luego dijo:
— También vendrían bien algunas patatas.
Entonces, otro aldeano trajo algunas patatas.
Poco a poco, cada familia contribuyó con algún ingrediente: cebollas, setas, sal, pimienta.
Al final, todos compartieron una sabrosa sopa que ninguno habría podido
preparar por su propia cuenta.
Antes de partir, el monje dejó las tres piedras junto al caldero y dijo:
— El secreto no está en las piedras, sino en lo que surge cuando compartimos lo que tenemos.
Quizás todos estemos cocinando una sopa.
Una familia.
Un proyecto.
Una empresa.
Una amistad.
Una comunidad.
Un bosque.
O una vida.
¿Y tú?
¿Cuál es la zanahoria que puedes aportar al mundo?
Para estar al tanto de las novedades, suscríbete a la lista de correos aquí:
Gracias.
Que tengas un buen día.
Yoga & Música Team.

