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Sat Nam Rasayan en Alicante

Un sistema de sanación cuyo único instrumento es la mente meditativa. El universo sucede en el meditador como su propia experiencia;permite sus sensaciones y los eventos se modifican.

 

“Relajación en la verdadera esencia”.

SAT NAM RASAYAN en ALICANTE 2018.

NIVEL 1.

Fechas:

Domingo 4 marzo

Domingo 8 abril

Domingo 6 mayo

Domingo 3 junio

Domingo 8 julio

Domingo 9 septiembre

Domingo 7 octubre

Domingo 4 noviembre

Domingo 2 diciembre

Domingo 13

Imparten: Ambrosio Espinosa y equipo.

De 16 a 21 hs.

En Oasis Centro de Yoga. C/ Pintor Cabrera, 22, 4º oiso. Alicante.

Precio: 90 € cada módulo.

Reservas e informes con Harchand Singh al 656288038.

 

En el Primer Nivel, el alumno aprende una técnica con pasos  para moverse de un estado reactivo de consciencia al silencio. 

 

  • Abrir el espacio de sensaciones 
  • Reconocer y permitir las sensaciones: el meditador reconoce las sensaciones sutiles de sí mismo  y de su propio cuerpo; se deja caer en ellas incondicionalmente. 
  • Reconocer y permitir las resistencias: el meditador reconoce sus distracciones y problemática.  No reacciona ante las resistencias  y éstas se desaparecen por sí solas. 
  • Ecualizar:  es percibir el silencio de modo estable. Aparece el hecho de la relación como algo que sucede en uno mismo. Los límites del yo se difuminan. 
  • Individualizar: consiste en aplicar todo lo anterior a las relaciones específicas y cotidianas; en el caso del Sat Nam Rasayan se usa para relacionarse con enfermedades. 
  • Completar: al permitir las resistencias más tenaces,  éstas se disuelven y aparece un estado de pequeño éxtasis  o néctar.

 

Enseñanzas básicas de Sat Nam Rasayan:

 

(1)  entrar en un estado silencioso de meditación (abrir el espacio)

(2)  sostenerlo estable (ecualizar)

(3)  relacionarse con algo (individualizar)

(4)  sanar resolviendo la resistencia en la relación (completar).

 

Objetivos prácticos del curso: 

  • Aprender a meditar en silencio de  modo profundo y estable
  • Disolver resistencias simplemente permitiéndolas.
  • Una percepción no separada de  la realidad
  • Sanar de un modo sencillo y poderoso.

 

Duración del Primer Nivel:

50 horas con instructores  (10  intensivos de  5  horas)

24 horas con  Gurudev Singh   (2 fines de semanas completos, en Madrid y/o Barcelona)

 

Examen 

Una vez concluido el curso, la  Fundación Internacional de SNR ofrece un título tras pasar un examen práctico  con Gurudev.


 

LOS ORÍGENES

En 1988 Yogi Bhajan pidió a Guru Dev Singh que creara una escuela para enseñarlo y por primera vez le puso nombre, “Sat Nam Rasayan”.

La condición fue que se diera a conocer utilizando palabras –no en silencio ni por iniciación, como antaño-.

Los estudiantes se desarrollarían mediante práctica y disciplina. Faltaban sólo tres años para el inicio de la Era de Acuario, que marcaría la transición entre el viejo paradigma pisciano (las personas se identificaba con las creencias y en la búsqueda de un dios fuera de uno mismo) y el nuevo paradigma acuariano (lo importante es la experiencia).

En 1989 Guru Dev Singh se trasladó a Roma, donde abrió el primer curso de Sat Nam Rasayan, pionero de los actuales. Fundó la Escuela de Sat Nam Rasayan en Ámsterdam. Enfrentó el desafío de reflejar su experiencia en palabras y de diseñar un método que permitiera a otros alcanzarla. Los “alumnos heróicos” de aquella época  pasaron dificultades para entender Sat Nam Rasayan y sólo la intuición les mantuvo.

En 1996 Año tras año, curso a curso, en  1996  se dio forma definitiva a  la enseñanza  tal  como se desarrolla hoy en día. Muchas cosas han cambiado desde entonces, no en el espacio meditativo, pero sí en el modo de transmitir la experiencia. Y a medida que más personas lo practican, resulta más sencillo de aprender.

 

LOS BENEFICIOS

 

La enfermedad y las tendencias

Las  tendencias son patrones de respuesta emocional e intelectual profundamente arraigados. Definen el modo que cada cuál tiene  de vivir y entender la vida.  Se crean ya desde la primera infancia, según la familia, la educación, la cultura y las experiencias vividas. También se hallan inscritas en los genes, de modo que heredamos tendencias familiares. El modo que tenemos de enfermar depende de las tendencias de cada cual.

 

La sanación

En estados meditativos profundos, sanador y paciente son inseparables. La dolencia del paciente se manifiesta como sensaciones y resistencias en el sanador.  Este contempla y permite su experiencia hasta que  dichas resistencias se disuelven.  Entonces, las tendencias del paciente igualmente  se modifican.

Como resultado, algo del paciente se vuelve tolerante a su propio trastorno. Deja de reaccionar y  su organismo pone en marcha poderosos recursos de auto sanación física y emocional,  que modifican el curso de la enfermedad.

 

Un sistema no centrado en el resultado

El sanador trabaja consigo mismo,  no con el otro ni con su enfermedad. Observa su reacción ante el evento y permite sus resistencias. Esto es lo único que pretende. No se preocupa del resultado, pues escapa de su control.  Será el primer sorprendido de la buena respuesta del cliente. Y el hecho de haber obtenido esa satisfacción no significa nada para la cita siguiente.  Sanar con Sat Nam Rasayan es un ejercicio de constante inocencia y humildad, como quien empieza de cero una y otra vez.

 

LA ESCUELA INTERNACIONAL EN LA ACTUALIDAD

La escuela internacional en la actualidad ofrece cursos reglados de primer y segundo nivel en diversos países: España, Italia, Alemania,  Inglaterra, Francia, Austria, Suiza, Holanda, Bélgica,  Suecia, Noruega, Finlandia, Rusia, Eslovenia, Chequia, Grecia, Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Bolivia, Colombia, Paraguay, Ecuador, Marruecos, Sudáfrica, Australia, Taiwán, Japón, China  y  la India.

 Guru Dev Singh imparte personalmente uno o dos intensivos por temporada en cada uno de estos países.  El resto de la enseñanza corre a cargo de profesores reconocidos por la escuela, con larga  experiencia como sanadores y entrenados  durante más de diez años para enseñar Sat Nam Rasayan.

 La duración de los cursos varía algo de un país a otro, si bien ronda un año para primer nivel y dos para segundo (a razón de un encuentro mensual).  Al finalizar cada nivel  existe la posibilidad –voluntaria-  de examinarse con Gurudev y obtener una titulación no académica expedida por la Fundación.

Guru Dev  no acepta personalmente discípulos, ni desea iniciar a nadie. Enseña a la propia escuela; los alumnos aprenden no sólo  del maestro, sino también unos de otros. Y, por supuesto, aprenden de cada sanación realizada; hay cosas que sólo se adquieren con la practica personal.

 En diciembre tiene lugar en Italia (antes Assis y ahora Perugia) el Festival Internacional de Sat Nam Rasayan, abierto a todos, que dura siete días y supone una inmersión intensa en el espacio. Además, los profesores se reúnen anualmente con Guru Dev en París para entrenarse juntos, tratar dudas y unificar la enseñanza.

Quienes enseñan Sat Nam Rasayan están entrenados a permanecer en silencio y ceñirse estrictamente a la enseñanza, evitando proyectar sus fantasías, prejuicios y creencias. La filosofía y las mezclas son  muy tentadoras, pero se convierten en resistencias.

 En Sat Nam Rasayan, todos son alumnos. El propio Gurudev se considera un estudiante de Yogi Bhajan; tal como dice,  “una la mosca revoloteando en la oreja del elefante”.

 Cualquier persona puede practicar Sat Nam Rasayan e integrarse en este linaje totalmente universal, abierto, libre y con vocación de servicio.  No importa qué religión se profese, o que no se tenga ninguna. El Sat Nam Rasayan es una experiencia no sistematizada, en estado puro. Practica, paciencia y disciplina serán los pilares del crecimiento.

El estudiante accede a un estado meditativo muy profundo, con relativa facilidad y en  poco tiempo. Esto será así porque sirve al paciente. La propia neurosis del curador aparece como una resistencia,  y ha de ser sacrificada.  Nada hay más adictivo que la neurosis. Queremos solucionarla, pero no soltarla. Nos identificamos con ella. “Somos nuestros problemas”.  Pero, a la hora de curar,  la neurosis aparece como una resistencia, y no hay más solución que renunciar a ella. “Cuando sirves –decía Yogi Bhajan-  el universo entero te sirve”.  La meditación se humaniza. Deja de ser una proeza individual, un camino de auto-iluminación, para convertirse en algo con trascendencia  a los demás.

 El curador es libre de presentarse al público como lo crea conveniente. Decidirá por sí mismo cómo vestirse,  qué discurso utilizar, cuánto cobrar o el uso que hace de esta técnica.  También valorará si desea practicar Sat Nam Rasayan sólo o en combinación con otras terapias (naturismo, acupuntura, osteopatía, masaje...). Son muchos los médicos que lo han estudiado, y que  abren el espacio mientras operan, recetan o incluso escuchan a su paciente.  Una cosa se le pide al curador de Sat Nam Rasayan: si alguien le pregunta qué hace y de dónde lo aprendió,  debe informarle,  y si su paciente deseara conocerlo, ha de remitirle a la escuela. Es necesario, primero porque ofrece al paciente un camino de conocimiento. Segundo, porque el curador podría caer en la tentación de creerse dueño del saber y guardarlo  en secreto para mantener una posición de privilegio.

 Aunque el Sat Nam Rasayan es un sistema de sanación, no es necesario volverse curador para aprenderlo.  Sólo una minoría de estudiantes lo usará profesionalmente. Ofrecerse “al mercado”, sanar a desconocidos y enfrentarse con enfermedades duras exige vocación y cualidades específicas. La mayoría de los estudiantes lo utiliza para meditar,  como sistema de comunicación, y para desarrollar su instinto y su sensibilidad.  Muchos practicantes son profesores de universidad, músicos o escritores,  oficinistas,  conductores... y lo usan para  realizar su profesión de modo más atento, sutil, eficaz y, desde luego, divertido. A ellos,  Guru Dev  les recomienda sanar de vez en cuando a familiares o amigos, de forma no profesional.

 

PRIMER NIVEL DE SAT NAM RASAYAN

En Sat Nam Rasayan, todo lo que sucede en el universo sucede en la percepción de uno mismo; el paciente y su trastorno aparecen como sensaciones en el sanador. Éste simplemente permite sus propias resistencias y el proceso en el paciente se modifica. Aprendemos Sat Nam Rasayan mediante una serie de ejercicios seriados, que llamamos “el mapa”. Aunque los pasos sean los mismos, la experiencia siempre es diferente. Lo primero es entrar en meditación (abrir el espacio). Segundo, sostener el espacio meditativo sin distraerse (ecualizar). Tercero, abrirnos al evento desde el espacio meditativo (individualizar). Cuarto, resolver el bloqueo o contracción que dicho evento nos haya provocado (completar). • Abrir el espacio. Para entrar en el estado meditativo, empezamos reconociendo nuestro “campo sensible”. Aprendemos a reconocer y permitir las sensaciones de nuestro cuerpo; no sólo “las obvias”, sino las sutiles. Muchas de ellas son tan imprecisas que sólo se reconocen por su localización. La mayor parte de la experiencia va a ser indiferenciada. Incluso podemos llegar a no sentir nada, pero en todo caso, “sentir nada” sigue siendo una sensación. Sentir es inmediato, natural y específico; es una experiencia imposible de racionalizar o poner en palabras, pero sigue siendo real. Las sensaciones son un flujo cambiante, irrepetible, que sucede a la vez en todas partes. Hay personas que dicen no sentir tal vez porque tengan ideas preconcebidas de lo que es aquello, o porque vivan desconectados de su cuerpo, o simplemente porque nunca le encontraron utilidad. El sanador aprenderá a sostener su espacio meditativo desde sus sensaciones, y no desde su pensamiento. Lo cierto es que, al mismo tiempo que siente, se verá distraído por resistencias. Llamamos resistencia a cualquier cosa con la que nos identifiquemos, que nos concentre, que nos separe. La más típica es identificarse con los pensamientos y su cortejo de emociones e impulsos subyacentes (necesidad de controlar, desconfianza, dolor, dudas, miedo…). El curador reconoce sus resistencias y, sencillamente, las permite, a la vez que siente lo que siente. Al permitirlas, se diluyen. Entonces, el espacio meditativo se hace mucho más intenso, profundo y silencioso. Este gesto es uno de los actos más poderosos de la consciencia humana. Permitir es un término difícil de explicar. Desde un punto de vista meditativo significa “dejar que suceda lo que sucede”, sin sujetar nada, sin proponer nada, sin negar, huir, o rechazar. Simplemente, permanecemos neutrales contemplando sin reaccionar el instante presente. Alcanzada cierta intensidad, el sanador reconoce que, entre las sensaciones y resistencias, existe una experiencia silenciosa e indiferenciada, universal, llena de paz. Es pura presencia sin forma, concepto o distancia, que contiene la esencia todo lo que existe, de uno mismo y de todo a la vez. A dicha experiencia le llamamos Shunia, y es el estado de donde parte la intuición y la transformación. • Ecualizar Ecualizar consiste en sostener el espacio estable, como un “flujo continuo de experiencia”. Las resistencias dejan de ser un problema personal. Simplemente suceden. Todo se disuelve en todo. El meditador entra en éxtasis. • Individualizar Aquí empieza el Sat Nam Rasayan como tal: meditación en relación. Individualizar es experimentarse a uno mismo en relación con algo. Nos abrimos al evento, dejamos que nos suceda y soltamos cualquier elemento que lo discrimine o diferencie, hasta “sentir que aquello sucede en nosotros”, inseparables de nuestras propias sensaciones. Todo se puede individualizar: paciente, sus trastornos físicos, emocionales o energéticos; igualmente podemos individualizar animales, plantas, viviendas o lugares de trabajo, acontecimientos, etc. En general, podemos sentir cualquier aspecto del universo. • Completar Es el gesto curativo del Sat Nam Rasayan. Consiste en liberar las resistencias que aparecen en la relación con el evento. El sanador queda invadido por una sensación de ligereza y luminosidad, un éxtasis quieto y meditativo. Yogi Bhajan usó el término “mente meditativa proyectiva” para denominar esta cualidad trascendente de la conciencia, y definió Sat Nam Rasayan como el uso de esta capacidad para sanar. Cada sesión de Sat Nam Rasayan es un ejercicio de tolerancia. Nunca sabemos lo que sucederá con el siguiente paciente. A veces, completar resulta sencillo y rápido. Otras veces cuesta más, incluso a los veteranos. El núcleo de la técnica es siempre el mismo: permitir la resistencia. Un ejemplo práctico de sanación Pongamos un ejemplo práctico de sanación: una persona acude con dolor en una rodilla. El sanador abre el espacio, permite su campo sensible y e individualiza la rodilla del paciente. Supongamos que, entre sus sensaciones, siente tensión en la garganta. Sin perder la totalidad del campo sensible, da espacio a esa tensión sin juzgarla ni tratar de comprenderla, hasta que se disuelve. Donde antes había tensión, ahora hay una experiencia luminosa y fluida. No se detiene ahí: continua profundizando en esta sensación extática hasta borrar cualquier separación, hasta que desaparece la noción de rodilla como algo separado y diferente. Es ahora que verdaderamente entra en silencio y su estado trasciende hasta modificar la rodilla.

 

APRENDE A MEDITAR

El ego es la función de la mente encargada de  comprender y controlar la realidad  y así protegernos del peligro.  Separa los objetos unos de otros;  otorga a cada uno un concepto, una imagen y una localización. Nos separa  a nosotros  mismos como algo concreto y diferente del resto, de modo que el yo ocupa el centro de mi universo y las cosas están fuera.  A este modo de concebir el universo a través de conceptos, imágenes y distancia se le llama en yoga “discriminación”. El funcionamiento del ego es simbólico; no controla la realidad sino las ideas que tiene de la realidad.  Este sistema es efectivo pero muy limitado;   tarde o temprano, la realidad sorprende al ego y éste tendrá que reelaborar sus interpretaciones.

 La naturaleza profunda del ego es emocional.  Funciona en un eje que va del peligro a la seguridad.  Las emociones se inscriben en ese eje, y van de la huida (el miedo), al ataque (la ira),   la inhibición (la tristeza), el rechazo (el asco) o la aceptación (el contentamiento).  Éste es nuestro ser animal e instintivo.

 El error más común y grande del ego  es confundir la idea con la realidad misma;  esto es,  creer que las cosas son  como las pensamos.  Esto  nos distrae y separa; nos hace fantasiosos y carentes de intensidad.

 Cuando la mente va más allá del ego,  deja de identificarse con los conceptos y de reaccionar emocionalmente. Entonces , aparece una experiencia silenciosa e integradora, que parece contenerlo todo. A este estado se llama Shunia. En palabras de Yogi Bhajan, en Shunia tú eres tú, tú eres todo y tú no eres nada, a la vez. Es una experiencia verdaderamente amorosa y neutral. El yo separado no tiene sentido. Todo es experiencia.

 Meditar, en sentido estricto,  es ir más allá de la proposición del pensamiento y de la reacción emocional;  más allá de la forma y la distancia, más allá de la diferenciación.  Entonces la mente se vuelve silenciosa, creativa  y gozosa.

 Ciertamente,  siempre habrán  patrones  de conducta y descripciones de la realidad,  pues  son las herramientas de que disponemos para sobrevivir y sentirnos seguros. Pero con la meditación,  este sistema se vuelve  flexible. La mente aprende a desapegarse aunque sea momentáneamente de sus interpretaciones y ello permite ir soltando   tendencias  dolorosas y destructivas  para transformarlas en otras más funcionales e integrados.

 Hay  dos modos  de meditar.   El primero,  llamado Laya Yoga, usado por   la mayoría de religiones y escuelas,   consiste en regular la respiración, cantar mantras,  sostener ciertas posiciones corporales o mantener mudras con las manos.  Todo esto crea un ritmo que, si se sostiene el tiempo suficiente,  transforma  la mente.

El segundo método, llamado Pratyahar, consiste en silenciar directamente la mente,  contemplando el presente sin reaccionar.  Cuando sucede, parece de lo más simple y natural. Pero lo cierto es que requiere paciencia, inteligencia, estrategia, fortaleza mental, abertura y constancia.

Para aprender a meditar lo ideal es practicar tanto Laya como Pratyahar.   Ambas vías son complementarias y se retroalimentan.

Sat Nam Rasayan es uno de los métodos más eficaces y rápidos para aprender a meditar en silencio (Pratyahar).  La mayoría de las personas que se acercan  a este sistema lo hacen porque quieren meditar.  Convertirse en  “sanador profesional”   es una vocación destinada a pocos,  que trae implícitos muchos cambios y desafíos.

 

Fuente: Sat Nam Rasayan España.   http://www.satnam-rasayan.es

 

 

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